
¿Por qué sometemos nuestros calentadores de baño a pruebas de calor y humedad?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los equipos electrónicos. Hay vapor abundante, salpicaduras de agua en cualquier momento, y las temperaturas pueden pasar de muy bajas a extremadamente altas en cuestión de minutos. Verán que nuestros calentadores tienen una clasificación IPX4. Eso significa que pueden resistir las salpicaduras provenientes de cualquier dirección. Pero aquí está el problema: esa clasificación es solo una medida momentánea. No indica qué sucede con los materiales después de un año de uso intensivo. Por eso no nos basamos únicamente en esa clasificación. Sometemos cada lote de nuestras lámparas infrarrojas a pruebas de envejecimiento bajo condiciones de calor y humedad alta.
El problema de la expansión y contracción
Piensen en lo que sucede cuando se enciende la lámpara. La lámpara se calienta, su carcasa se expande, y luego todo vuelve a enfriarse y contraerse. Es como si la lámpara “respirara”. Con el tiempo, esa expansión y contracción constantes pueden hacer que la humedad penetre a través de los sellos. Si un poco de vapor llega a los cables internos o a las terminales de la lámpara, eso puede causar un cortocircuito o que la lámpara se dañe antes de tiempo. Para evitar esto, colocamos estas unidades en cámaras llenas de humedad y altas temperaturas. No buscamos un resultado rápido; queremos saber exactamente dónde comienza a fallar el sello después de 500 horas de uso continuo.
Sin plásticos baratos
Un buen sello depende de dos cosas: juntas de silicona de alta calidad y una carcasa que encaje perfectamente. Los plásticos baratos tienden a deformarse cuando se calientan. Una vez que eso ocurre, aparecen pequeñas grietas, invisibles a simple vista, pero lo suficientemente grandes como para que entre el vapor. Nuestras pruebas aseguran que la carcasa permanezca hermética y que el sello siga funcionando bien, sin importar cuántos ciclos de calor haya tenido la lámpara.
La parte complicada: el equilibrio
Esa es la verdadera dificultad. Si hacemos el sello demasiado hermético, atraparemos todo ese calor dentro de la lámpara. Si los componentes electrónicos se dañan, la lámpara simplemente se apagará para protegerse. Es necesario encontrar un equilibrio. Debemos evitar que entre el agua, pero al mismo tiempo permitir que los componentes electrónicos “respiren”. Pasamos mucho tiempo ajustando el flujo de aire para que los componentes se mantengan fríos y que el baño se mantenga cálido.