
Cómo evitar que el calentador del baño se convierta en un peligro
Colocar calentadores de infrarrojos en un baño o en un espacio húmedo es algo complicado. En realidad, uno está luchando constantemente contra el vapor y la humedad. Si hay aunque sea una pequeña brecha en el aislamiento, se puede producir un cortocircuito o una falla eléctrica. Claro, eso no es nada agradable cuando uno quiere relajarse bajo una ducha caliente.
Para evitarlo, nos centramos en tres cosas principales: mantener la electricidad alejada de la carcasa exterior del calentador.
Evitar las fugas
El vapor de agua es muy astuto: logra infiltrarse en las carcasas normales sin que nos demos cuenta. Para solucionar este problema, utilizamos juntas de silicona resistentes a altas temperaturas y un poco de epoxi en los puntos donde se conectan los cables. De esta manera, se crea una especie de “pared” física que impide que la humedad llegue a los terminales eléctricos. También es importante asegurarse de que el calentador tenga una clasificación IP adecuada; si esa barrera se rompe, la humedad llegará a los terminales y el disyuntor se activará al instante. Nadie quiere que su calentador deje de funcionar en pleno invierno.
Elegir los materiales adecuados
No nos arriesgamos con los materiales. Utilizamos cables con doble aislamiento y soportes de polímero reforzado. ¿Por qué? Porque si el aislamiento interno falla, los soportes metálicos pueden convertirse en conductores. Al utilizar elementos no conductores, eliminamos por completo esa posibilidad. También aplicamos un revestimiento dieléctrico especial en los extremos de los tubos de cuarzo. Esto evita que la humedad cree puentes eléctricos a través del aislante.
El problema clave: calor vs. sellado
El problema es que los sellos herméticos son buenos para evitar que entre agua, pero son un verdadero obstáculo para el paso del calor. Si se sella todo demasiado bien, sin una ventilación adecuada, el interior del calentador se recalienta excesivamente. Si hace demasiado calor, el aislamiento de los cables se deteriora, lo que provoca su daño. Se trata de encontrar un equilibrio: el calentador debe estar protegido del vapor, pero también necesita poder “respirar”.
Y para estar tranquilo, basta con conectar todo al dispositivo GFCI adecuado. De esta manera, si algo sale mal, la corriente se cortará en fracciones de segundo. Seguro, cálido y sencillo.